domingo, 24 de octubre de 2010


Lo que anhelamos es cosa muy sencilla:
Queremos tener un alma sana, completamente sana.
Un alma tan firme en la fe como las montañas de la tierra. Tan inconcusa en la esperanza como el globo solar.
Sin pecado alguno y sin falsedad; tan clara como un cristal.
Y quisiéramos trabajar sin descanso ni reposo, para hacer felices a todos...
¿Pero cómo llegar a semejante perfección?
Dedicándose enteramente a las obligaciones de cada día y recordando que todo está en el camino hacia la casa paterna...Eso es todo lo que podemos hacer."
¡Oh Dios, dame para eso la fuerza necesaria en el día de hoy, para hoy!


"Si observaís mis preceptos, perservareís en mi amor, así como también yo he guardado los preceptos de mi Padre y persevero en su amor". (Juan 15,10)

-Santiago Koch,SVD-
De: Tu compañero de jornada al encuentro con Dios

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